Espacio dedicado para aquellos bestias a los que Dios les dio la oportunidad de pasar por Primera División, a pesar de sus muchas limitaciones con la bocha en los pies, y que con su rusticidad nos hicieron reir (o llorar). Empiezo por el ídolo de los chicos:
Espacio dedicado para aquellos bestias a los que Dios les dio la oportunidad de pasar por Primera División, a pesar de sus muchas limitaciones con la bocha en los pies, y que con su rusticidad nos hicieron reir (o llorar). Empiezo por el ídolo de los chicos:
Cada vez q leo en uan baldosa lo q dicen sobre moran me cago de la risa…
Es el único jugador que no solo lesionó a Blas Armando Giunta una vez, sino que lo hizo en dos oportunidades!!…como para poder tomar un parámetro de quien estamos hablando. De un codazo le rompió la mandíbula a Diego Cagna que tuvo que usar una máscara durante tres semanas, y el tabique al Tito Pompei con otro golpe igual.
Según El Gráfico, era dueño de una técnica depurada…para pegar. Tenía tanto trabajo como cirujano que tranquilamente pudo haber contratado una secretaria que le manejara los turnos. Pocas veces daba de frente, lo que elevaba su peligrosidad a límites insospechados.
Vamos gente que hay un montón de rústicos por la vida.
Como olvidar a “vos solo podés jugar en Boca” Traverso.
Christian Traverso tuvo un paso muy regular en Boca. De perfil bajo, pero de patadas altas. Comodín en los mediocampos de Bianchi, Traverso era número puesto cuando había que aguantar un resultado en partidos de visitante por Copa. Y eso significa algo. Que metía como un león.
Tuvo su esplendor en la recordada final de la Libertadfores 2000, cuando copó la mediacancha del Morumbí y le dejó de recuerdo un tremendo zancazo a Alex., figura del Palmeiras
Jugó partidos también como defensor central y su estilo era el mismo. Arremangarse y sálvese quien pueda. Su variedad no dejaba huecos libres: agarrones, planchas, barridas, codazos.