Coincido en que es un EX DT hace rato, pero en su última etapa en Estudiantes no fue un fracaso. Agarró un equipo con riesgo de perder la categoría y formó la base de lo que dos años después fue el campeón de Simeone. Promovió a varios juveniles importantes: Farías, Pavone, Angeleri, Sosa, Carrusca, etc…
RIVER 3 - ESTUDIANTES 0 | BILARDO ARMO UNA PARODIA EN LA CANCHA Y CASI TERMINA PRESO
De este champán no has de beber
Descorchó una botella en el banco. “Quería disfrutar del partido”, dijo…
Quizá nunca se le cruzó por la cabeza a Carlos Bilardo que su increíble puesta en escena de ayer a la tarde, ante 36.759 atónitos espectadores en el Monumental, quedase en la historia del fútbol como una de las páginas más insólitas y bochornosas que puedan contarse.
Eje excluyente de una tarde que en segundo plano será recordada por una goleada indiscutida de River, minutos previos a las cinco de la tarde el entrenador de Estudiantes ya tenía en mente el revuelo que iba a desatar más tarde, cuando llamó a Juan Manuel Pons, periodista y compañero suyo Fox Sports, y le dijo por lo bajo: “Grabá lo que va a pasar cuando entre a la cancha que mañana todo el mundo verá lo que voy a hacer”. Ya se lo había anticipado a los periodistas que habitualmente siguen a Estudiantes. Tenía una desopilante ocurrencia: dijo que ingresaría a la cancha con anteojos de sol, una botella de champán y una reposera desde la que vería cómodamente el partido. Nadie en su sano juicio daba crédito al vaticinio del DT, que previo a su salida a la cancha se dejó fotografiar alegremente por turistas que recorrían el Monumental.
El escándalo devino a las 16.40, cuando los jugadores abandonaron la manga y Bilardo y sus asistentes tomaron su sitio en la zona del banco de suplentes. Acompañado por el utilero Pocho Mazzina, Bilardo se instaló en una silla de plástico por delante de los suplentes, acomodó en una mesita un balde con una botella de champán y una copa. Ante una nube de fotógrafos actuó un sereno descorche y ante la incredulidad general comenzó a beber diciendo, alegremente, “brindo por el espectáculo, salud, salud…”. Nadie entendía nada.
A las 17, el sorprendido árbitro Héctor Baldassi, enterado por sus asistentes del ridículo episodio, se acercó para ver lo que sucedía y el revuelo se generalizó. Llegó la policía mientras Bilardo seguía brindando. Hubo discusiones. Por un instante reinó el descontrol hasta que lentamente todo volvió a la normalidad.
Iniciado el partido el DT olvidó su show mientras los ataques de River se sucedían, lo mismo que los goles a Docabo. Cuando el árbitro marcó el final del primer período llegó la parte seria. Advertida por la policía y por la repercusión radial del insólito hecho llegó hasta el estadio la fiscal contravencional Claudia Barcia, de la Fiscalía 11 para actuar de oficio, con la intención de labrar un acta, interpretando como una violación a las normas el ingreso de alcohol a todo espectáculo deportivo.
Una puesta en escena entre lamentable y risueña se generalizó en el entretiempo, comidilla digna de vedettes necesitadas de prensa, cuando Bilardo se negó a trasladarse hasta la comisaría para formalizar el acta. Hubo corridas. Asistentes que se negaban a que la policía se llevara la botella. Jugadores que pedían que nadie tocara el corcho. Bilardo que pretendía convidar su champán a testigos para corroborar que el contenido era Gatorade y no otro líquido. “Cómo voy a ir a la comisaría por tomar jugo…”, se defendía el técnico. Llegaron los dirigentes de Estudiantes pidiendo justicia. El público gritaba.
El papelón Monumental recobró la calma cuando Bilardo acordó con las autoridades de la Fiscalía solucionar el tema después del partido. La Fiscal, su asistente, el balde con botella y todo se quedaron esperando en el banco de suplentes junto a los jugadores de Estudiantes como si esperaran entrar a jugar en cualquier momento. Increíble…
Con la goleada final consumada llegó el último capítulo, la salida del técnico del vestuario. En medio de interminables conciliábulos y después de más de una hora de espera frente a la puerta 15 del vestuario visitante, por fin salió Bilardo. Que habló y dijo. “Que lió se armó eh…, todo por querer cambiar mi filosofía y ver el partido tranquilo. Lindo espectáculo el de la cancha, ¿no?..”
Ya de noche en City Bell, hora 22:45. Surge la versión sobre la detención de Bilardo. Llama Clarín. Disfónico, atiende Bilardo. Y aclara: “¡¿Preso?! Estoy acá tranquilo, mirando el partido con River. Jugamos mejor que la vez pasada. Lástima los goles, ¿no?”. Bilardo de día y de noche. Capaz de todo. Tómelo o déjelo.
.